Voy a comenzar haciendo un paréntesis para decir que aunque no me lea prácticamente nadie (sólo María, muchas gracias por cierto) me debo esta entrada a mi misma, a mi cachorro amado y a nuestra historia juntos...Lo aclaro porque me he desanimado un poco con ésto del blog, pero ahí voy, sé que requiero de más entradas, más tiempo y comentar más en los blogs que sigo :)... Ánimo para mí misma jeje!
Nuestra historia como familia, como triada comenzó de una manera inesperada y no planificada (cosa que amo)... Yo, estudiante de arquitectura (8 vo semestre en ese momento), hija única de mis dos padres, viviendo en casa de mi papá en Caracas, aún con el duelo por la muerte de mi madre en el 2007 y haciendo lo posible por tener un día a día hermoso... El papi del cachorro, arquitecto graduado, 3ro de 4 hermanos, viviendo independiente en un apartamento con su mejor amigo, viviendo su día a día lo más plenamente posible... Los dos trabajando en el mismo lugar, sin habernos cruzado siquiera, decidimos ir a un foro de arquitectura en el cual hablaba su hermano (también arquitecto) y cruzamos algunas miradas... Ya terminado el foro voy de camino al metro para irme a casa y siento que alguien me sigue, volteo y resulta que es él, sigo caminando como si nada, bajo al andén del metro y lo veo por ahí. Al llegar el tren veo que corre hacia mi vagón y entra justo cuando estaban por cerrar las puertas, así me miró todo el viaje fijamente (yo incómoda y nerviosa) y cuando llegué a mi parada se baja corriendo el hombre y me dice que me quiere conocer, me dice su nombre y dónde trabaja y yo, petrificada, le digo el mío y me voy corriendo... A partir de ahí comienza nuestro amor, esa noche casi no pude dormir y la verdad es que en muy poco tiempo me arropó un sentimiento sin límites, que no me cabía en el cuerpo, que no sabía como explicar... Fue todo muy "rápido" pero cada minuto vivido al máximo. Trabajábamos juntos en lo que nos apasionaba, caminábamos horas hablando y mirándonos, había tanta magia y pasión que no lo podía creer... Así fue creciendo nuestro compromiso con el otro, fueron surgiendo nuestros anhelos, entre ellos el ser padres (cosa que deseábamos hacer juntos) y un día sin planearlo mucho dejé las pastillas por malestares físicos que me causaban, me confié producto de que tengo el útero en retroversoflexión (volteado, por lo tanto cuesta que lleguen los espermatozoides) y confiada, porque si teníamos un/una hij@ igual lo deseábamos mucho, llegó SIMÓN! De tanto amor llegó mi hijo... Eso me encanta!!!
Ya después si fue un poco complicado porque como no estábamos casados y yo aún estudiaba, pues no todos se lo tomaron genial... Pero nada que no se remediara en el camino jeje! Ya con mi papá y su esposa la cosa fue muy bien, ellos son adorables en ese sentido, mi papá es un hombre que ama a los niños, que para él son siempre bienvenidos y que da la vida por su familia y sus hijos ( mis 2 hermanos menores y yo)... Comienzo mi embarazo feliz, un tanto abrumada por lo que venía pero feliz, y con algunos malestares, como por ejemplo la sensibilidad del olfato (cigarrillo y humo de autos, yiakkk!!!)... De resto cero malestares ni achaques!!! Seguía viendo clases y así lo hice hasta que casi a los 4 meses de embarazo culminé el 8vo semestre, aprobé mis 7 materias y dije STOP! Paren un momento este tren universitario que voy a hacer una parada... El siguiente semestre lo congelé para vivir plenamente mi embarazo; decisión que no sé si fue la mejor, ya que tanto tiempo de ocio me llevó a pensar mucho y a desarrollar unas paranoias muy locas, al principio con los movimientos del bebé, luego con que seguía sentado, luego con su tamaño, seguido por un medicamento muy peligroso que tomé antes de estar embarazada (el cual merece toda una entrada el hijo-e-pu...) y así me atormentaba mucho yo misma... Gracias a Dios que hice un curso prenatal hermoso y todos los sábados me relajaba bastante, los miércoles me tocaba yoga y también disfrutaba muchísimo... Hacíamos aquanatal y recibíamos charlas y ejercicios para empoderarnos como mujeres gestantes, para tener todas las herramientas necesarias para tratar con el médico y no ser un elemento pasivo en la ecuación sino el más activo y empoderado de todos... Las herramientas las teníamos mi amado y yo... Llegamos a término con varias cosas claras, uno teta a libre demanda desde el primer momento (cero teteros de fórmula), dos: dormir con el bebé y tres: brazos cuando quisiera. El papi y yo estábamos de acuerdo, éramos un super equipo, un dúo dinámico jejej!
En el camino hubo cosas tan hermosas como la elección de su nombre, las primeras pataditas (que luego resultaron ser una fiesta en mi barriga jejeje), las noches en paz que teníamos (nunca tuve malas noches), los cariños con su papi todo el tiempo (estuve super mimosa), mudarnos juntos mi cielo y yo, pintar la casa juntos, darle nuestro toque como pareja y futura familia a nuestro hogar, la comida (que me apetecía de toooodo), imaginarlo una y otra vez, soñar con él, hablarle, tocar mi panza!!! Uy cómo la toqué, me fascinaba, era divina la sensación de llevarlo dentro, era mágico. También amé sentir como nos acoplábamos muy bien el papi y yo, tenemos muchas cosas en común y las que no las hablábamos, era fácil estar con él, no habían mayores conflictos...
También hubo sus cosas que incomodaron. Por ejemplo que los dos últimos meses creció muuuucho (cosa que preocupó hasta a la doctora y pensó que era diabetes gestacional, gracias a Dios que no, pero me mandaron una dieta estricta, por lo cual nació justo de 3,8 kg) , y con él mi barrigota, tuve estrías para regalar (aún las tengo, si la quieren están a la orden jejeje), Engordé bastantes kg (aunque la gente no me los notaba mucho porque era super flaca antes), sudaba horrores y tenía algunas espinillas horribles... Otra cosita que no disfruté fue el trato con los gineco-obstetras, cambié varias veces y al final me quedé con una mujer (que decían que era pro parto y con experiencia), pero me trataba bastante seco (con lo sensible que está uno), me regañaba mucho (cosa que detesto), no tenía tacto y no me estaba animando al parto. Siempre que hubo un obstáculo me nombraba la cesárea y yo temblaba. Tanto fue mi miedo, que cada vez que iba, se me subía la tensión. En mi casa la tensión perfecta, en el consultorio por las nubes (y de nuevo asomaba la palabra CESÁREA). Yo soñaba un parto natural y todo según ella indicaba lo contrario. Empecé a perder la confianza en mi cuerpo!! Grave error!! Ya sé que si tengo otr@ hij@ me cambio inmediatamente de médico! Punto!
Así esperamos por él 41 semanas (porque eso sí lo respetó la doctora) y así el 11 de enero romí fuentes y llegó! Un hermoso bebé de 3,800 kg y 52 cm de puro amor!
Ya contaré cómo fue el nacimiento... Besos y abrazos!
Ya contaré cómo fue el nacimiento... Besos y abrazos!
:)

No hay comentarios:
Publicar un comentario